En esta entrega vengo a contarte sobre mis historias reales de fantasmas. En un post anterior, te contaba qué me inspiró a escribir Los fantasmas entre nosotros. En ese post solo hablé del tema romántico central de la novela: el romance con diferencia de edad invertida (reverse age gap) (ella mayor), pero la historia también tiene una subtrama sobrenatural. El título de la novela tiene un doble significado: Sí,  se refiere a los fantasmas que son los recuerdos, las relaciones pasadas, las personas que perdimos, las cicatrices que nos han quedado. Pero también tiene un significado literal, y los espíritus buenos y malos tienen un papel importante en esta historia.

El tema de las apariciones de fantasmas es como el de los ovnis: muy controversial, hay quienes creen que existen, otros que no. Pero yo soy como mi protagonista David: “si la experiencia propia no me dijera lo contrario, yo tampoco creería en fantasmas”.

En mi familia, desde que recuerdo hemos tenido algunas experiencias con apariciones. Dicen que hay personas más sensibles que otras, más perceptivas, y yo creo que es así, porque en nuestro caso, mi hermano mayor y mi mamá han tenido más experiencias. Mi hermano menor y yo, algunas pocas; y mi papá, ninguna.

Mi hermano mayor siente cuando hay alguna presencia, y si es buena o mala. De sentir hasta como si enfriara la habitación, escalofríos, y cosas así.  Y ha visto fantasmas muchas veces. La más reciente, fue a un niño corriendo por la sala cuando estaba visitando a una amiga.

Mi mamá ya no ha visto nada en años, pero hace tiempo le sucedía con más frecuencia. En una ocasión, saliendo de la cocina hacia el comedor, vio a un soldado, con arma al hombro y todo, de pie en la sala. El soldado se sorprendió al verla y luego desapareció.

En otra ocasión estaba todavía acostada en su cama por la mañana y vio pasar de un cuarto a otro a una mujer embarazada, que hasta la miró y le sonrió.

Mi hermano menor, cuando acababa de morir mi tío, vio caer unos pétalos de rosa del techo a la mesa del comedor.

Y yo, cuando vivía sola en Cancún me pasaron un par de cosas. Un día estaba grabando mi voz para un audio de meditación. Estaba totalmente sola en la casa. Pero cuando reproduje lo grabado, en los lapsos de silencio se escuchó una voz y una risita. Desde entonces no he vuelto a grabarme. Paso jajaja.

Y la otra que me ocurrió, estaba yo acostada, ya para dormirme, cuando escuché pasos afuera del cuarto. Me senté en la cama y am equedé escuchando atenta, y lo siguiente que escuché fue una respiricón muy fuerte justo en mi oído. Lo más extraño de todo es que esa expeirencia no me aterró como hubiera esperado. Llegué a la conclusión de que era un espíritu bueno.

Bueno, y por todo esto y más, es que este tipo de temas: Fantasmas, la vida después de la muerte, el más allá, etc., me encantan y por eso me entusiasmó tanto la idea de i de mezclar este tema con una novela de romance.

¿Y tú, has tenido experiencias paranormales como yo o como mis protagonistas de Los fantasmas entre nosotros?

Te leo.

Arrivederci.

Si te interesa leer Los fantasmas entre nosotros, este es el link. 

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